Después de comer, conocemos la zona exterior: los jardines impecables, la piscina infinita con vistas a la bahía de Miami, la pista de tenis, el estanque con carpas. La casa es un palacio. Y yo soy una prisionera.
Y vaya, qué casa...
Hasta que llega la tarde, y So vuelve a sus tareas, dejándome sola. Me siento en el sofá del salón y observo la televisión encendida en algún programa de entretenimiento, pero mi mente está lejos. Estoy mapeando cada rincón, cada pasillo, cada puerta, cada ventana.