Ashkan se comportaba de la manera más amable con todo su reino, a pesar que aún no daba la sorpresa de haber engendrado un hijo con su reina, se le notaba feliz y no tardaba en dar a su pueblo la ayuda que solicitaban, su padre el rey, que cedió el trono, transitaba por todo el reino y no se cansaba de admirar a su hijo y la manera en la que hasta ahora estaba llevando el reino de Persia por los senderos de la riqueza y la paz con todas las naciones a su alrededor y así mismo con aquellos lobos