Alexander iba leyendo el escrito proporcionado por Michael, uno de sus esbirros con lo que debía decir en el funeral y algunas pruebas del engaño de su esposa, para qué la prensa ni la policía lo vincule con la muerte de Lika, pues todo debería quedar limpio de pruebas.
Cuando llegaron al lugar donde estaba su difunta esposa en su ataúd, ese lugar estaba abarrotado de periodistas, pero un cordón de policías custodiaba el lugar, cuando se bajó del auto ataviado de ropa negra y se dirigió hacia l