Se sacó la camisa ensangrentada y el chaleco antibalas después, se despojó del pantalón ante la mirada extrañada de Jessa que no dejaba de mirarlo, que solo estaba en su bóxer y que se agachó para estar montado encima de su esposa restregándose encima de ella hablando.
—Así te gusta zorrita, ¿quieres que te folle verdad? ¿Me deseas tanto?
Lika creyendo en su mente enamorada que en verdad su esposo iba a follarla delante de la otra mujer, le grito que sí, imaginando la cara de enojo que le caus