Rubí volvió a preguntar airada ya
—¿Dónde dejo mi ropa comandante?, debo lavarla
Iván, sin dejar de observarla, hablo con delicadeza algo inusual en Él
—Hay flores como usted Rubí, que uno jamás dejaría de contemplar —esas palabras la dejaron sin habla, pues pensaba que algo andaba mal con la mente de ese hombre, pero reacciono diciendo
—Por favor comandante, debo lavar el uniforme —Iván se levantó caminando hacia ella, que se puso muy nerviosa por la cercanía de ese hombre corpulento, pero dio