Alexander estaba ensimismado revisando sus cuentas y los movimientos de sus empresas en New York cuando le llego un aroma a perfume caro y de persona elegante, miro unos zapatos muy caros y unos pies muy bien cuidados cuando escucho una voz que le pareció conocida que dijo.
—Hola, mi amor, ¿me extrañaste Alexander Pétrov? —Alexander alzo su mirada encontrándose con una bella mujer que Él conocía muy bien y le contesto muy serio
—Lyka y ¿qué haces en Estados Unidos? —dijo eso volviendo a revisar