24. Rechazo
~Rowan~
Me bebí una taza de café negro cargado a ver si el dolor de cabeza se me calmaba un poco. Despertar todos los días en pie de guerra con esa lavandera se estaba volviendo insoportable; ya ni siquiera encontraba qué decirle para mantenerla en su sitio sin que ella tuviera una réplica lista.
—¿Estás de mal humor? —Margoth extendió su mano para tocar la mía sobre la mesa—. Ni siquiera has probado la comida.
—Se me quitó el hambre —aparté la mano con sutileza y me recosté en la silla—. Come