10. Hombre cruel
~Ivette~
Salí de la habitación de Rowan como si me persiguiera el mismo diablo y con la humillación quemándome las mejillas. ¡Qué tonta! Qué soberana estúpida había sido al pensar que podía razonar con un hombre que no tiene corazón, sino un fajo de billetes en el pecho.
Mientras bajaba las escaleras a zancadas, me prometí a mí misma que aquella sería la última vez que intentaría tenderle un puente a ese arrogante. Si quería guerra, guerra tendría; ya me encargaría yo de que ese año de matrim