capítulo 3

Pov Elizabeth

Cómo había dicho ivan así fue, apenas empezó a anochecer su chofer estuvo en la puerta de mi casa.

—Buenas noches señorita Elizabeth, vengo de parte del señor ivan a buscarla a usted y a su familia

El tono que usaba el chico, era muy formal y refinado, a lo qué solo asienti, por suerte ya estábamos lista esperándolo, solo deje un par de valijas que se encontraron en la sala, las cuales llevaría conmigo, él las tomo y las llevo al auto, en ese instante entre Hanna y yo, salimos con mi madre, no sin antes mirar nuestro hogar con algo de nostalgia.

¿No volveria nunca mas?

Eso no lo sabia, ahora solo me preocupaba lo que se avecinaba, vivir con ivan, con algo de nostalgia, abordamos el auto.

Mientras avanzamos por las calles de la ciudad mi madre se encontraba, observando por la ventana un poco distraída.

En verdad por ella este sacrificio vale toda la pena del mundo.

Apenas llegamos a las afuera de la mansión los enormes portones se abrieron, dándonos paso al interior de esta, mientras el auto avanza Hanna y mi madre se quedan atónitas observando el enorme y hermoso jardín que rodeaba este, que a mi parecer no tenia nada en especial.

Al llegar a la puerta principal, el joven nos indico que el señor nos esperaba, que él se encargaria del equipaje.

Así que las tres entramos, yo me encontraba nerviosa, temia que ivan actuara de mala manera, y apenas ingresamos, efectivamente ahí estába ivan frente a la chimenea con un vaso de whisky en la mano, esperando por nosotras.

—Buenas noches, Bienvenidas sean a mi humilde hogar

Extendio sus brazos señalando la basta propiedad, lucia tranquilo y su tono de voz era amable, cosa que me parecio extraño viniendo de él

Mi madre y Hanna se veían sorprendidas por el lugar, de verdad la amplia mansion era asombrosa.

—Gracias Joven

La primera en hablar fue mi madre con el leve asentamiento de cabeza.

—Llámeme Iván

Dijo con confianza acercándose a nosotras

—Después de todo, pronto seremos familia.

Mi madre se quedo un instante analizando a Iván. Mientras yo me encontraba de pie a su lado.

—Tú eres el novio de mi hija ¿Verdad?

Su pregunta sonaba cargada de curiosidad

—Así es

Ivan me tomo por sorpresa, cuando rodeo mi cintura con sus manos y me atrajo a su cuerpo, para luego depositar un casto beso en la comisura de mis labios.

—Eli y yo somos novios desde hace un tiempo.

Su osadía provocó en mi unas enormes ganas de abofetearlo, pero solo por la presencia de mi madre me contuve por un instante

—Me alegra ivan, espero que cuides mucho a mi Eli, y gracias de nuevo por tu hospitalidad, tu casa es hermosa.

Mi madre observo todo a su alrededor, por unos instantes y los nervios empezaron a atormentarme

—¡Nuestra! de ahora en adelante esta también es su casa, bueno si quieren pasen a sus habitaciones, ya todas están preparadas, yo tengo un par de cosas que hablar con mi prometida, Miguel se encargara de llevarles su cena y mañana temprano desayunaremos en familia

Dijo mientras me observaba y me regala una sonrisa fingida.

Mi madre con ayuda de Hanna y el joven que fue por nosotras a nuestra casa, se retiraron hacia sus habitaciónes dejándome sola con Iván, en la amplia estancia.

—¿Contenta? ¿O más empalagoso té parece bien? futura esposa

Su pregunta estaba cargada de un poco de arrogancia, que me enojo.

—Gracias ivan

—Necesito que te prepares, la boda será en seis

días

Puntualizo y al escuchar eso, mi rostro cambio a uno de asombro total.

—!¿Que?! ¿seis días? ¿No te parece cómo que muy pronto?

Pregunte algo descolócada.

—Me parece el tiempo apropiado, así que mañana te preparas por que es la prueba del vestido.

Fue lo último que dijo antes de retirarse de la estancia y dejárme sumida en mis pensamientos.

¿Seis días?

¿Pero en que lió me he habia metido yo?

Al llegar a mi habitación me encontraba sola debido que a mi madre y Hanna le habían asignado habitación independientes, así que con la mente hecha un nido me acoste a dormir

*** ***

Al otro día, la primera en despertar es Hanna, quien llego a mi habitación con enorme escándalo

—!Buenos días Eli!

Dijo mientras abria las cortinas de las ventanas.

—Me dijeron que el desayuno esta servido así que a levantarse.

Un poco renuente tome asiento en la cama, para restregar mis ojos, con algo de Pereza, al recordar que tendría que desayunar con ivan me tire de nuevo en mi cama con la intención de retomar mi sueño.

—!Ayyy! no Eli

Hanna empezo a tirar de mi pie y me enrrolle en mi cobija sin ganas de verlo

—Levántate tienes mucho que contarme, ¿Cómo es eso que ese hombre será tu esposo?

En contra de mi voluntad me sente de nuevo, mientras la veía no muy feliz.

—Es una larga historia, solo te dire que nos vamos a casar.

—!Eli ese hombre es millonario! Aparte de eso, esta buenísimo ¿Por que no habías dicho nada? ¿Acaso no confías en tu hermana?

Su palabras me hicieron reír un poco, así que para cortar un poco de tensión, le arroje una almohada

—No es eso Hanna, Es solo que todo pasó muy rápido, ni yo misma me lo creo.

Le dije con una convicción enorme que hasta yo misma me creí el cuento.

—Bueno si eso te hace feliz a mi también

Hanna se acerco a mi para abrazarme y en ese preciso momento ingreso a la habitación el mayordomo.

—Buenos días señorita Elizabeth, el desayuno está servido por si desea bajar, su madre ya se encuentra desayunando junto al señor ivan.

—Apenas me preparé, bajo enseguida

Hanna inmediatamente se retiro al igual que el chico, para darme espacio para arreglarme.

Asi que con algo de pereza camine hasta mi equipaje, y tome unos jeans, una franela sencilla y nos zapatos converse negros, que a mi parecer eran muy cómodos. Solo me ate una coleta y ya estaba lista para bajar.

Apenas llegue al enorme comedor, encontre a mi madre y Hanna teniendo una conversación de lo más fluida y divertida con Iván, quien al verme coloco su cara de perro.

—!Buenos días!

Salude a todos y la unica que respondio, fue mi madre, la cual lucía de lo más cómoda conversando con Iván

—¡Buen provecho!

Dije esta vez observándolo a él, quien me ignoro por completo.

Asi que tome asiento al lado de mi madre y en ese instante trajeron mi desayuno, que constaba de tostadas francesas, con mantequilla y café.

Con un poco de hambre empecé a comer ignorando por completo a Iván quien por instantes intercalava miradas entre su plato y yo.

—Recuerda que hoy es la prueba del vestido

Dijo engullendo una rebanada de pan y al igual que el, que me habia ignorado hace unos instantes, ni lo mire

—Necesito que te cambies, no puedes ir vestida así

Señalo mi aspecto con algo de desprecio y yo coloque mis ojos en blanco.

—¿Que tiene de malo?

—Todo Elizabeth, No puedo dejar que te vean vestida así, serás mi esposa, hagamos algo, le pediré a Miguel que luego de la prueba te lleve por algo de ropa, así empiezas a vestirte acorde, con tu futuro esposo.

Comento con cierta ironía y juro que si mi madre y Hanna no estuvieran presentes el café se lo tiraria en el rostro, por idiota.

*** ***

Llego la hora de ir a la dichosa prueba de vestido, la cual no me tenia muy gustosa, no entendía cual era el teatro, si esto solo era un acuerdo, para cobrar su famosa herencia

Recorrimos la ciudad, hasta que llegamos a una boutique en donde nos esperaba una dama refinada, la cual al percatarse de nuestra presencia, nos dio acceso al lugar exclusivo

—Bienvenida señorita Elizabeth, pase adelante

La mujer mayor nos guio hasta el interior de esta y apenas estuvimos frente a un enorme espejo empezo a tomar las medidas

—Por cuestiones de tiempo haremos algo sencillo, pero le aseguro que será a la altura del evento

Yo solo observe a Miguel, quien desde la noche anterior habia sido la persona encargada de esta a cargo de mi hermana, madre y de mi.

Con el semblante un poco triste colaboré lo más que pude hasta que la dama finalizó su trabajo

—¿Se encuentras bien señorita?

Pregunto la mujer mayor, mirándome algo preocupada

—Si, solo algo nerviosa

Intente ocultar mi tristeza, pero mis ojos me delataban, solo faltaban 5 días, para la boda que no deseaba, no con ivan sino que daría todo para que el novio fuera Esteban, para mi desgracia, lo nuestro no podía ser, al menos no por ahora, ya que habíamos perdido el contacto

—¿Puedo preguntarle algo? Y disculpe mi impertinencia.

Me pareció extraño, pero aún así asentí.

—¿Por qué no la veo feliz? será su boda, cualquier mujer estaría llorando de la felicidad, pero usted luce triste

Su pregunta trastoco el fondo de mi alma, no estaba feliz por que no lo amaba, pero eso no podía saberlo nadie.

—Si lo estoy, es solo que los preparativos me tienen algo estresada.

Me justifique, pero en el fondo eso no era verdad aún así, fingi mi mejor sonrisa y me preparé para lo que me esperaba.

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