—¿Acaso es emo?— le susurro del a su esposa medio incrédulo, y esta solo contuvo sus carcajadas antes de golpearlo en el brazo y mandarle una mirada de desaprobación mientras la hacía un ademán con sus dedos para ponerlo sobre su boca y susurrar un "Shh"
—¿Cómo están?— pregunto Agustina mientras veía a su prometido caminar hacia ellos una vez que vio como iban bajando todos los niños como todos tenían diferentes rasgos cómo era obvio que eran de diferentes padres, excepto con los mellizos que er