Capítulo doscientos treinta y ocho
El origen de los Licántropos [ A Puntas de pie, sin hacer ni el más mínimo ruido que pudiera ser escuchado por las temibles bestias que cazaban en manada, ella se acercó, más y más a él producto del ruido; En el corto tiempo en el que estuvo caminando hacia el ruido, sus pasos se aminoriaban cada vez más, los quejidos eran constantes, algo que le hizo querer cambiar de opinión muchas veces, pero algo en su mente le insitaba a ir, como si una fuerza magnética la arrastrará hacia allá, un hilo fue