Sus corazónes galopaban más rápidos de lo que un cabalo en su vidra podría correr, uno, dos tres palpitaciónes en un solo segundo, y estaban completamente seguros de que no era ningún problema fisico, claro que no lo era. SImplemente sus corazones se disparaban cuando escuchaban como el motor de la camioneta rugia poderoso a la velocidad extensiva a la que iban, en el trascurso del corto camino comenzaron a darse cuenta de que no estaban solos, y que tal vez sus compañeros estaban con ell