La noche estrellada era una de las más caoticas que en su corta vida (comparada a las de los otros que vivivan en la manada) ya sea peleando, salvando y matando a personas, nunca en su vida había ido el mismo a secuestrar a un grupo de gente, menos a uno shumanos que no tenían nada que ver en el mundo sobrenatural en el que el vivia. Con un suspiro, el de ojos azules bajo de la camioneta una vez que, con lentitud, retirara la llave de la parte de abajo del volante, para luego meterla en uno de