Capítulo doscientos cuarenta y dos
Caminaron directamente hacía la sala, donde hace media hora los cuatro estaban comiendo comodamente. Los de mediana edad estaban encantados con la decoración sumamente armoniosa de la casa, la mesa de roble, vernizada del mismo color maderoso, las sillas del mismo material natural, con pequeñas y hermosas gravaciones de lineas que se terminaban en una espiral. El piso de increibles baldosas de color blanco, increiblemente lustrado y limpio, como si ningun ser humano se atreviera a pisar aquel su