Aquel doctor tardo exactamente treinta minutos en curar cada una de las heridas que tenía en sus brazos y piernas. No le prestaba mucha atención a lo que el hacía por qué tenía la mirada fija en el hombre que estaba acostado en la cama, todo sudado y lastimoso, hace poco le habían dado el medicamento, solo unas cuantas gotas que necesi