Todos entraron a la casa, felices como siempre, lo niños rejasaban de alegría he incluso Adam tenía una pequeña sonrisa juguetona. A ellos les encantaba jugar con los niños, por que ellos la mayoría del tiempo eran como unos, les encantaba jugar, divertirse y hacer ese tipo de cosas que ee niños no pudieron por la gran guerra de países que tuvieron. Ellos estaban felices de que los niños pudieran estar en un ambiente cómodo mientras ellos estaban en presencia, y Marta sllo los veía sospechosa,