Dolor, desesperación e incredulidad, todas esas emociones juntas estaban viviendo, aún más David. no supera lo que estaba pasando, deseaba ver a su esposa frente a él, celebrando cada victoria y escuchando cómo disfrutaba cuando él hacía el amor.
Alfredo, con todo el dolor de haber perdido a su madre, debía ayudar a su jefe, aguantando sus ganas de matar a quien él sabía era el culpable.
Habían pasado horas donde él intentaba persuadirlo de que ya regresaran a la mansión.
—Vamos, señor —Pi