Después de unas largas horas, Ester termino todos sus asuntos, al ver la hora en su reloj, se dio cuenta de que solo faltaban tres horas para el vuelo al destino de su boda, sus pasos lograban que sus tacones resonaron en todo el lugar, llamando la atención de todos y dejando su aura imponente en todo el lugar.
Al salir, la esperaba David Caruso, recostado en su auto con sus gafas de sol puestas, con una de sus pierna cruzada y viendo a la entrada, en espera de la salida de Ester.
Al verla sa