Perspectiva Zane - 2
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Cada palabra que decía era como un puñal, clavándose más profundo en mi pecho. Sentía que el aire en la habitación se volvía cada vez más pesado, como si las paredes se cerraran sobre mí. Mi mente, confusa y destrozada, intentaba aferrarse a alguna razón, alguna explicación que hiciera que todo esto tuviera sentido.
—¿Por qué me haces esto ahora? —logré decir, mi voz estaba cargada de incredulidad y una angustia que amenazaba con desbordarse en cualquier momento—. Íbamos a