Zane salió de la oficina primero, con esa seguridad innata que siempre lo caracterizaba. Alison lo siguió, aun sintiendo el calor de sus labios en los suyos, y una mezcla de emociones que la mantenían en un estado de nerviosismo latente. La había besado de una manera que la dejó sin aliento, y aunque intentaba enfocarse en algo más, no podía sacudirse la sensación de que las cosas habían cambiado entre ellos.
Cuando llegaron al pasillo, ella, sin pensarlo demasiado, se dirigió hacia el ascensor