William
Seco el sudor de mis manos en mis jeans oscuros mientras observó desde afuera por las ventanas de cristal como emma se desenvuelve con maestría, para ayudar a las camareras a entregar sus pedidos. A simple vista está atestado de gente. Luce un delantal naranja al igual que todos los empleados con la insignia del cafe y a pesar de que se mueve con diligencia su rostro luce triste. Es solo una sombra de ¡mi emma! que tanto amo y admiro como la mujer fuerte e alegre que en realidad es. Si