El balcón de su casa siempre había sido su lugar favorito, Ann podía sentirse superior a todos, las personas corrían por las calles debajo de su edificio como hormigas, simples mortales intentando hacer su vida, así se veían, como hileras de diminutas de sombras que se movían de un lado a otro, miserables y minúsculos que correteaban sus sueños, y de pronto, la lluvia se desato, si antes las figuras corrían, ahora estaban en una carrera contra el tiempo.
Las gotas eran gruesas y nublaban su vis