—No podré acompañarte al médico hoy, Theresa —le informó Sandro mientras desayunaban en el comedor a la mañana siguiente.
Ella nunca lo habría admitido, pero en realidad había estado contando con tenerlo allí ese día. Estaba en su decimosexta semana de embarazo y le habían programado una amniocentesis preventiva. Debido a su aborto anterior, su médico no quería correr ningún riesgo. Estaba hecha un manojo de nervios por el procedimiento y, aunque sabía que los riesgos de complicaciones eran muy