En el cargado silencio que siguió, ella había respondido de tal manera que apenas había registrado que sus labios no habían tocado los suyos ni una sola vez. Él había besado casi todas las demás partes de su cuerpo y después, mientras ella intentaba mantener la cercanía entre ellos, él había destruido su frágil espíritu denigrando el acto.
Podía ver que Sandro también estaba recordando los eventos de aquella noche, y sus ojos bajaron hasta donde sus manos seguían jugueteando inquietas con el l