El sonido de la piel siendo golpeada resonó en la habitación. Elena retrocedió inestable y jadeante. Se limpiaba los labios con una mano mientras la otra palpitaba y se estaba volviendo roja, al igual que la mejilla del hombre frente a ella. Acaba de cachetear a Klaus y no se había medido al hacerlo. SU culpa, la había besado en contra de su voluntad.
-¿Qué crees que haces?- el hombre gruñó sobándose la zona que palpitaba- Solo te estaba besando, no tenías que golpearme.
-No debiste hacerlo. Es