C26. No soy tuya y mi bebé tampoco
[EVA]
Tuve miedo, lo he de reconocer. Cuando Jared me presionó contra la pared y vi la sangre inyectada en sus ojos, el pánico se apoderó de mí. Casi, por poco, pude sentir que hasta ahí llegabamos mi bebé y yo.
No sabía de lo que él era capaz, hasta ese día. Me daba cuenta ahora de lo mucho que lo había idealizado durante nuestros años de matrimonio y como lo había defendido tantas veces de la abuela, de mis amigos y hasta de mi propio subconsciente que me decía que él no era una buena persona