C16. La ternura que nunca le perteneció
[NARRADOR OMNISCIENTE]
“La vida debe continuar”.
En el instante en que Eva pisó la tierra natal de su abuela materna, trituró esas cuatro palabras y se las tragó junto con el viento gélido y salobre.
Aquí no existía esa asfixia omnipresente de la mansión Martínez, ni los protocolos serviles que le recordaban a cada paso su propia insignificancia; mucho menos estaba aquel hombre que siempre la trataba como si fuera invisible. Sin embargo, la costumbre es un narcótico aterrador. Durante la primer