63. Una llamada
63 Joseph
Solo quería una maldita ducha decente y estos malditos incompetentes la dejan ir, solo quería decirle…
¡A la mierda el mundo!
¿Qué le iba a decir?
Dos malditos meses perdidos, porque no recuerda nada, sí, esta sana, pero ¿y yo?
—¿Cómo la vas a dejar ir, Adam? —le pregunté viéndolo a los ojos furioso, me alejé de él porque no era seguro para él.
Caminé en círculos dentro del pequeño consultorio de la doctora Miller.
—Tu hijo estaba insistente, ella también intentó quedarse más tiempo,