28 Jennifer
La cita improvisada con Joseph fue perfecta y luego tomé un taxi sola ahora si vía a la casa.
Cuando llegué un carro de la policía estaba afuera con las luces encendidas, el terror frío corrió por mis venas, la alegría de la cita exprés que tuve con Joseph se fue al instante cuando subo corriendo las escaleras.
Había una oficial de pie en la entrada muy seria, en cuanto me vio entrando apurada puso una mano en su arma y me frene de golpe.
—¿Qué pasó? —le pregunté— vivo en ese apa