Pasaron dos semana y Anna ya está cansada de qué día tras día lleguen flores e incómodos mensajes. Ella no sabe qué hacer con todo esas cosas y lo entra en una caja que está colocada detrás de la puerta.
—¡Ay amiga! ¿No se piensa cansar Nelson? Que termine ya, con estas estupideces.
—Ni lo menciones Sol, esto me tiene bastante estresada y tenemos montones de trabajo esperando por nuestra atención.
—De eso vengo hablar, pero viendo más flores me perturba.
—Es un verdadero idiota. Solo leí una de