Capítulo 59

Las luces del hospital eran demasiado brillantes.

Nan estuvo en cirugía durante dos horas. La bala había pasado a centímetros de su corazón.

Maya se sentó en la sala de espera. Sola.

Marcus apareció en la puerta con Leo.

No dijo nada. Solo se sentó a su lado.

Leo se subió a su regazo. Sus pequeñas manos se aferraron a su camisa.

“¿Estás bien?” señaló.

Maya asintió.

“Mamá está bien.”

El niño no parecía convencido.

Un médico salió.

“Está estable,” dijo. “La bala no alcanzó ningún órgano vital. Se
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