27. Maldición
Morgan vivía con un sentimiento de temor irrazonable, se había visto aliviado con la aparición de aquella mujer y la gran ayuda que le estaba prestando, aunado estaba las sonrisas que Florence le podía sacar.
Pero eso solo lo ponía más furioso, había bajado la guardia, llevándolo a cometer un error que le pudo haber hecho perder a su ángel.
Morgan voltea a ver al comisionado y sonando frío le dice —quiero que la encierren.
Ambos hombres salen de la habitación dejando a Sam estupefacta, ni siqui