Sabía que no era el momento, pero solo necesitaba “un no” y se olvidaría del tema y le haría la mejor mamada que le habían hecho en su vida porque sabía que estaba siendo invasiva, pero necesitaba sacarse esa sensación que tenía de estar jodiendo la vida de alguien más.
— Arlene, si hubiera una señora Brennan en este momento no estarías aquí.
Respondió molesto, rompiendo su ropa interior, demasiado impaciente por enterrarse en su interior, por sentir la calidez de su coño, cobijando su miembro.