49. Deberíamos brindar por tu boda.

Gregory se sorprendió de que ella llegará de esa forma y saludó a su padre alzando levemente la copa para luego dejarse llevar por la futura Señora Dumas, aún no entendía por qué su padre no se había buscado a una mujer con más señorío y saber estar, alguien como la señora Marchetti, sonrió como un bobo al pensar que su hija le pertenecía y que sin duda cuando tuviera la edad de su padre nada tendría que envidiar a los chicos jóvenes porque tendría a la mejor mujer a su lado y no a alguien como
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