Antón respiraba agitadamente, estaba muy molesto.
—¿Qué fue eso, Ana?
—¿A qué te refieres?
—¿Qué fueron esas sonrisas con Lucas?
—Antón, he tenido suficiente de ti y tu familia el día de hoy, afortunadamente mi tía y Carmen se han quedado en la habitación con nuestros hijos, y si le sonrió a Lucas es porque lo considero un buen amigo, y si no te gusta, pues lo siento, si hubiera querido algo con él lo hubiera elegido, pero no, aquí estoy contigo aguantando tus estúpidos celos.
Ana se dio la vue