—¿Hasta cuándo podré sacarte de mi mente? —Se preguntó Antón, le parecía verla en todas partes.
—Pasarán una por una al centro, harán su número, después el jefe dirá quienes son las que se quedan, empiecen.
Las chicas fueron pasando una a una, Antón permanecía impasible observando mientras bebía una copa tras otra, cuando tocó el turno a la chica que se parecía a Ana, la chica comenzó a moverse sensualmente al ritmo de la música, era un ritmo lento, poco a poco fue quitándose la ropa.
Antón ind