El salón permanecía sumido en un silencio asfixiante.
Nadie encontraba las palabras.
Stephanelle no apartaba la mirada de Ben. Su corazón latía con tanta fuerza que tenía la sensación de que todos podían oírlo.
Sus labios temblaron.
—¿Tú... acabas de decir... Stephen Robio?
Ben sostuvo su mirada antes de responder con un simple movimiento de cabeza.
—Sí.
Stephanelle sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
Durante toda su infancia le habían contado la misma historia. En el orfanato le asegur