El gran salón permanecía sumido en un silencio opresivo.
El video acababa de terminar, dejando la pantalla completamente negra. Nadie se movía. Solo se escuchaba el leve zumbido de la tableta que seguía encendida.
Ben fue el primero en romper el silencio.
Apretó la mandíbula.
—Preparen los vehículos.
Steve giró de inmediato la cabeza hacia él.
—Ben... es una trampa.
—Lo sé.
Su respuesta fue inmediata, sin el menor titubeo.
—Pero no voy a dejar a nuestro abuelo en sus manos.
David respiró hondo