Mundo ficciónIniciar sesiónLUCIANA
—No digas estupideces… —dijo él con incredulidad y asentí con la cabeza—. No puede ser —frunció el ceño—. Te aseguro que no tienes necesidad de mentir para aumentar mi interés —añadió— porque ya está lo suficientemente acrecentado. De hecho, lleva así desde el momento en que tu hermano fue a verme para pedirme ayuda.
En ese instante, todo comen







