42.

...

— ¿Te sientes mejor ahora?

Kate asintió, sorbiéndose la nariz.

— Lamento que hayas tenido que ver algo tan desagradable.

¿Cómo podía llorar a moco tendido frente a un casi desconocido? Kate podría morirse de la verguenza en cualquier momento, ya ni siquiera sabía cómo mirar a Aspen a los ojos después de haber mostrado su peor rostro llorando.

— Vamos, no seas tan dura

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