Cherie no podía dormir. Acostada en la cama, se aferraba a la colcha y de vez en cuando recorría la habitación con la mirada. A veces miraba a Boyle, que tenía los ojos cerrados, sin saber si estaba durmiendo o no. A veces, miraba la noche fuera de la ventana.
No dejaba de dar vueltas en la cama.
Boyle frunció ligeramente el ceño. Abrió los ojos para mirarla mientras la jalaba hacia él y la abrazaba por la espalda.
Apoyó su barbilla sobre la cabeza de ella mientras le hablaba con su profun