Verian miró fijamente el pastel destrozado en el suelo. No parpadeó y parecía estar sin vida.
Al notar su falta de reacción, Nancy tiró toda la comida a la basura.
"¡Te lo digo, Verian! Heaton no come nada de esto! ¡Eres una maldición! Desde que entraste en la familia Fudd, no dejan de pasarle cosas malas a Heaton".
Verian se sentó allí inmóvil, extrañamente callada.
Nancy la miraba fijamente mientras decía: "¿Por qué no dices nada? Ahora lo admites en silencio, ¿no?".
El alboroto en la sal