La policía detuvo de inmediato a Horton y al Tío Lewis y los llevaron a la estación para interrogarlos.
Al principio, la policía también tenía que llevarse a Porotita Dulce. Sin embargo, Porotita Dulce seguía abrazando y llamando madre a Yanny de manera obstinada, reacia a soltarla. Al ver que no había otra manera, la policía acompañó a Yanny hasta su coche y la escoltaron junto con Porotita Dulce de regreso a casa.
Mientras miraba a la pequeña traviesa extremadamente tranquila que parecía com