Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo nos detuvimos hasta que llegamos a la puerta del hotel, momento en el que ambos nos miramos y nos sonreímos, como dos idiotas, como si hubiese una cierta relación de complicidad entre ambos.
Terminamos yendo a caminar, por el hermoso carril bici que había en los pinos, rodeando el pueblo y el hotel.
Hablamos de muchas cosas, sintiendo esa especie de conexión que había entre ambos, como si nos conociésemos de toda la vida







