Amira.
Me odio a mí misma por haber me roto de esa manera, no sé por qué no pude controlar mis emociones además jamás debí haberme quitado el velo el príncipe Edward me miró sin el tendré que hablar después con él seriamente sobre ese asunto ya que en verdad no confío en su palabra, regreso al salón más calmada con la cabeza en alto y paso firme me dirijo a mi hermana qué está conversando con la emperatriz y la princesa Elizabeth, al llegar le doy una leve reverencia con la cabeza hacia la rein