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—¡ah! Stephen, basta ¡ya no puedo más ah! —chilla el omega cuando siente como está por liberarse, y el alfa seguía empujando cada vez más rápido

Aurel estaba de rodillas con la boca abajo, los brazos extendidos y las manos hechas puños, mientras que Stephen apretaba y dejaba marcas de las palmas de su mano en las nalgas de su omega

Cada vez más fuerte y Aurel se corre manchando las sábanas blancas de

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M Luisa Antunez FlOhhh espetó que no sea algo malo...........
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