Mundo ficciónIniciar sesiónCon las mejillas abultadas y un poco de babita cayendo de sus labios se levantó el omega castaño porque la alarma había sonado
—¡Buenos días, Aurel! El desayuno ya está listo, mamá Lia hizo café —movió las cejas pícaro, riendo— Apúrate dormilón ¡vamos! —gritó el omega rubio cerrando la puerta del cuarto de Aurel
El omega frunció el ceño al tener q







