Hasta el momento no lo podía creer, de verdad no lo podía hacer
Cerrando sus ojos con fuerzas para tratar de quitar esos pensamientos de su cabeza, pero en cada momento aparecía ese momento en el que el alfa pelinegro había tomado su mano para unirla con la suya y caminar hasta llegar a clases
—No, no, no —se repetía varias veces tratando de borrarlo como podía
Teo lo miraba sin comprender, él cuando llegó solo pudo darse cuenta de como el castaño corría hacia su salón y Stephen sonreía de orej