DEBBY
Si pudiera describir este momento de mi vida, diría que es el infierno mismo. Como acto reflejo, me aparto de Sebastián, cortando todo contacto visual con el padre de mi hijo y enfocándome en Débora, quien trae puesto un vestido entallado, largo, con un escote que, a mi parecer, la hace verse vulgar, perdiendo toda la elegancia de una Hill. Algo me dice que mi madre tuvo que ver con la elección; seguro quiere que mi prima me opaque.
Los ojos de Débora son voraces; su sed de venganza es ta