Capítulo 37
PUNTO DE VISTA DE ROOSEVELT
No esperé el ascensor; empujé las puertas de la escalera y bajé corriendo los diez pisos.
Mis tacones repiqueteaban contra el suelo. El pecho me subía y bajaba con dificultad y las manos me temblaban tanto que apenas podía sostener el maletín. La adrenalina que me había mantenido fuerte en la oficina de Zyran se estaba desvaneciendo rápidamente.
Salí del edificio de un golpe y me lancé prácticamente al asiento trasero de un taxi.
—Maneje —jadeé al conduct